lunes, 11 de marzo de 2013

¿ESTOY ENAMORADO?

¿ ESTOY ENAMORADO ?

A veces esta duda se instala en el corazón, y en realidad es muy fácil despejarla. Pero antes de ver cómo señalemos algunos síntomas de enamoramiento que igual tienes, o no:

. Sientes que es suficiente que esté él/ella para estar bien. Da igual lo que se haga, dónde se esté. Si estamos juntos ya estoy bien

. Te duelen sus penas y preocupaciones, te alegran sus triunfos y buenas noticias.

. Tu interés por otras mujeres/hombres  es mínimo, o al menos no tan intenso como para molestarte en coquetear.

. Si eres sincero/a sientes algo de celos ante la más pequeña posibilidad de un rival (no hace falta que sean celos desbordantes y malignos)

. Si no tú al menos quienes te conocen y te tratan perciben un gesto distinto, algo diferente desde que estás con esa persona, en tu ánimo, en tu rostro…

. Mas que un tú y un yo hay un nosotros.

. Sientes que si le pierdes, la pierdes, seguramente nunca conocerás a alguien que te llene tanto.

Pero con independencia de que percibas o no todo lo anterior  hay una regla sagrada que puedes aplicar:

SI DUDO  de si estoy enamorado / a de esa persona es que NO LO ESTOY.

El estado de enamoramiento es una experiencia intensa que no deja dudas, y, al igual que pasa con sentir o no un orgasmo, si se duda es que no ha ocurrido.

ESTEBAN CAÑAMARES
PSICÓLOGO CLÍNICO Y SEXÓLOGO
PROFESOR HONORARIO DE LA UNIVERSIAD AUTÓNOMA DE MADRID
www.epecpsicologos.com

domingo, 10 de marzo de 2013

COMPLEJO DE ELECTRA ¿qué es esto?

Electra, una heroína de la tragedia griega, ha servido para dar nombre al equivalente femenino del famosísimo complejo de Edipo.

En este último caso, lo que encontramos es que el varón, aproximadamente a los tres años de edad, desea acaparar para sí a su madre, reservarla para él solo, ella es su objeto principal de deseo, y en este ferviente deseo encuentra la molesta competencia de alguien mucho más grande y poderoso que él, papá. Tan grande y poderoso es, que antes o después el niño aprende a renunciar a estos deseos excesivos hacia mamá, ya que de lo contrario se encontraría con un supuesto o real ataque de papá.

La niña por su parte, aproximadamente a la misma edad, comienza a desear ante todo, incluso por encima de la madre, la compañía, le preferencia, las ternuras, de papá, a desearlo en exclusiva, y a notar como una competencia molesta a su propia madre.

Pero esta es demasiado grande y poderosa, demasiado decisiva como para ignorarla, como para enfrentarse a ella, además en una familia sana el padre manda un mensaje inequívoco a la niña "Te quiero, pero mi pareja es mamá", mensaje no verbal pero claro, con la actitud, con la oportunidad de una caricia, con mil detalles que es fácil observar a un atento estudioso de la conducta. Gracias a esto y a una actitud comprensiva y cariñosa de mamá, pero a la vez firme a la hora de mandar mensajes no verbales del tipo "te quiero mucho pero tu puesto es de hija" y "yo soy la pareja de papá", la niña, la niña psicológicamente sana, antes o después llega a una conclusión que podríamos resumir en una frase del tipo "Para no enfrentarme con mamá, para evitar conflictos, renuncio a ser la chica de papá", y "voy a ser como mamá," y  "me fijaré en otros hombres".

Esta actitud estará básicamente aletargada hasta la adolescencia en que se desarrollará un verdadero e intenso interés por los chicos del instituto, los cantantes de algún grupo musical de moda, o tal vez por ese atractivo profesor que tantos arrebatos causa.

¿Y SI NO SE SUPERA?

Desgraciadamente no siempre los padres mantienen la actitud correcta anteriormente descrita; a veces torpemente el papá "se deja querer", quizás como forma de encelar a la esposa, quizás en un ansia acaparadora de amores, o quizás por deseos infantiles propios no superados; y a veces de manera igualmente torpe la mamá de la niña entra en una estúpida competencia con esta, la amenaza con retirarla su cariño si no ignora a papá, o al contrario la anima a ocupar un puesto que no la corresponde, quizás porque así no tiene que esforzarse en el siempre difícil papel de madre, quizás porque se siente inmensamente insegura como esposa, o quizás porque ella a su vez no a renunciado a sus deseos de acaparar a su propio padre.

Y si esto es así la niña lo pagará muy caro, no tanto de pequeña, pues en esta edad estará encantada de ser la preferida por papá incluso por delante de su propia madre, sino más bien de mayor, cuando sienta, entre otros muchos, alguno de estos problemas:

A) No encontrar a ningún hombre que realmente le satisfaga, pues ninguno es tan grande, listo, poderoso y fantástico como en su día veía a su primer amor, el padre, al que nunca renunció de verdad.

B) Cuando tenga dificultades sexuales como por ejemplo falta de deseo, incapacidad para completar el acto sexual, y un largo etc. dado que en lo más profundo de su ser sigue deseando a papá.

C) Fuerte y constante competencia con otras mujeres, dado que tiende a ver en todas ellas, no a una potencial aliada sino a una competidora, pues mamá, primera mujer en su vida nunca dejó de ser "la competencia".

D) Rivalidades reales y fantaseadas con los hermanos y la madre, que se siguen viviendo como competencia.

E) Numerosos casos de ansiedad.


CREO QUE PADEZCO ESTE PROBLEMA ¿COMO DEBO ACTUAR?


     1) No te alarmes pero algo así debes de solucionarlo con la ayuda de un profesional de la psicología, que idealmente debe de ser varón.

     2) Haz un pequeño pero pausado listado de aquellas situaciones que crees que han sido influidas por esta mala resolución del complejo de Electra.

     3) Recuerda todas aquellas veces que a lo largo de la vida has tenido que renunciar a algo imposible de alcanzar, y de como finalmente los has podido encajar, esto irá preparando tu corazón para esta nueva renuncia a un amor imposible.

 ESTEBAN CAÑAMARES
PSICÓLOGO CLÍNICO Y SEXÓLOGO
MADRID

sábado, 9 de marzo de 2013

DIVORCIO… ¿CUÁL ES LA CAUSA PRINCIPAL?

 El autor está convencido de que en la mayor parte de los casos de separación y divorcio lo que está detrás es simple y llanamente un cambio en las necesidades inconscientes de uno o ambos miembros de la pareja. (Véase el libro del autor Te Quiero Yo Tampoco (Cómo elegimos pareja) (Editorial Arcopress) Eso sí, sus protagonistas no son conscientes de ello en la mayoría de los casos, más al contrario la insatisfacción producto de los cambios profundos suelen dar lugar a críticas exageradas al otro, contra críticas también exageradas, actitudes “pasotas” respecto de la pareja, dificultades sexuales de alguno de ellos... hasta llegar a comportamientos realmente rechazables que serán los que aparentemente justifiquen, ante los protagonistas y quienes les conocen, la ruptura de pareja.

La intervención de un profesional especializado en estos temas suele tener al menos un resultado positivo, el de que si se produce la ruptura sus protagonistas no caigan en una maniquea historia de buenos y malos que les haga aún más difícil la siempre dolorosa separación. El beneficio para los hijos en este caso es evidente, ya que marido y mujer podrán seguir colaborando como padres en lugar de presentar al otro como “él / la culpable” ante sus descendientes.

Reconocer que la vida nos ha cambiado y llevado por caminos distintos, que ya no se comparten suficientes cosas, que el amor se ha terminado o mejor dicho que ya sólo es un amor producto de lo vivido juntos, un amor como el que se procesa a un amigo o a una amiga, que el otro no es la persona que necesitamos para sentirnos bien, es difícil, pero mucho menos cruento y sobre todo mucho más real que pensar que el otro es una persona impresentable.

Parece evidente que en una sociedad tan cambiante como la actual, que tiene poderosísimos medios de comunicación individuales y colectivos y por tanto que brinda tantas oportunidades para entrar en contacto con nuevas ideas y nuevas formas de tomarse la vida, que tiene tantas diferentes opciones para ser hombre y para ser mujer, una sociedad en definitiva que brinda a las personas tantísimas posibilidades para triunfar o fracasar, pero en definitiva tantas oportunidades para cambiar, es caldo de cultivo para que las personas experimenten cambios en sus características psicológicas y para que aún no siendo así tropiecen con seres humanos que satisfagan de una manera más perfecta sus necesidades más profundas.

La inestabilidad de pareja, y por tanto de familia, es uno de los tributos que pagamos por tener esta sociedad tan abierta y cambiante, ¿quién tiene la culpa de ello?

ESTEBAN CAÑAMARES
Psicólogo Clínico y Sexólogo
Madrid
Profesor honorario de la U.A.M.

jueves, 7 de marzo de 2013

DEPENDER DE LOS DEMÁS

Tal vez tú seas de esas personas que siempre están actuando en función de lo que los demás quieren, que se dejan llevar a la hora de opinar, que necesitan a los demás en cualquier circunstancia y que no pueden hacer nada en contra de la opinión de alguien.

Esta dependencia exagerada, que no es útil para quien la padece ni a corto ni a largo plazo y que facilita enormemente que a lo largo de la vida aparezcan desalmados dispuestos a aprovecharse de esta dependencia, puede tener varias causas, aquí están algunas de ellas.

MIEDO AL RECHAZO

Es tan dura la soledad extrema y no deseada, tan catastrófico para la psicología de un ser humano el que le expulsen de un grupo, tan doloroso el que "una vez más no me sienta aceptado", que muchas personas evitan todo esto haciéndose tremendamente dependientes de los demás, no llevándoles la contraria, actuando para agradarles, mimetizándose y opinando como ellos, dejándose llevar, cualquier cosa antes que correr el temido peligro de ser rechazados.

No saben (lo primero porque generalmente desconocen este miedo al rechazo) que a la larga este comportamiento solo sirve para aumentar sus problemas, y que sería mucho más eficaz el soportar temporalmente una cierta soledad y admitir que a veces podemos sufrir el rechazo de otras personas con tal de desarrollar nuestra propia forma de ser y esperar a encontrar personas que la compartan, o al menos la respeten y nos acepten sin condiciones.

MODELO DE ESE TIPO

Otra causa, o al menos algo que facilita esta dependencia de los demás, es el haber tenido en la infancia, generalmente en tu madre, el modelo de una persona con este tipo de dependencia de los demás, que automáticamente has podido copiar.

Poder pegarte a otros modelos de comportamiento más autónomo y separarte de tu madre, no en sentido afectivo sino en cuanto al desarrollo de criterios propios es sencillamente esencial si esta es la causa de tu dependencia.

VENTAJAS QUE REPORTA LA DEPENDENCIA

Algunas personas, de niños, obtenían ventajas de ser especialmente obedientes, pasivos, de dejarse llevar, seguramente porque dadas las circunstancias en que se criaron esto era una táctica imprescindible para ellos, para obtener un mínimo de cariño o de seguridad. Tan valiosa fue en su momento esta forma de funcionar que conscientemente o no la siguen aplicando incluso aunque actualmente ya no tenga ningún sentido ni utilidad. Puede haber incluso algunas ventajas de esta forma dependiente de ser en el presente, tal como no tener que tomar decisiones, con lo que les cuesta aún más trabajo abandonar su vieja estrategia.

Revisar el pasado y estar dispuesto a perder lo que de rentable tenga esta forma de ser, es esencial.

FUERTE COMPLEJO DE NO VALERSE POR SI MISMO

El haber recibido desde niños constantes mensajes del tipo "no vales para nada" generalmente motivados en realidad por intereses egoístas de quienes lo lanzaban y el no haber permitido que tuvieras experiencias en las que realmente te hayas enfrentado con éxito a la vida, pueden haber terminado por producir una exagerada necesidad de depender de los demás.

Analizar estas cosas y una experiencia gradual te resulta imprescindible.



La explicación popular que solemos oír con frecuencia para estos casos de dependencia es la de que "Es que no tiene personalidad", pero esto realmente no tiene sentido, pues por definición todos tenemos un estilo de funcionamiento, solo que en este caso el funcionamiento consiste en depender de los demás, algunas explicaciones de por qué ya te las hemos dado.


 Procura ser tú mismo, el que algunas personas no te apoyen en tu forma de actuar no significa que vayas a estar solo.

 SI RECONOCES QUE DEPENDES MUCHO DE LOS DEMÁS:

. Observa en qué tipo de circunstancias te ocurre más, con qué tipo de personas, en qué clase de temas, y qué es lo que sientes cuando imaginas actuar de otra forma, estas observaciones te pueden dar importantes pistas del porqué de tu comportamiento.

. No pierdas de vista que el principal obstáculo para cambiar no está en los demás, sino en ti misma, aunque seguramente cuando tú cambies y te hagas más autónoma algunas personas de las que te rodean se resistirán al cambio pues te eligieron porque podían influir fácilmente en ti.

. Realiza pequeños experimentos, juega en algunos momentos y en algunos ambientes a ser rabiosamente tú misma, a no depender de los otros, poco a poco le irás cogiendo el gusto y generalizando esta conducta.

ESTEBAN CAÑAMARES
PSICÓLOGO CLÍNICO Y SEXÓLOGO
PROFESOR HONORARIO DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA
MADRID
COLEGIADO M-09659
www.epecpsicologos.com

domingo, 3 de marzo de 2013

NIÑOS Y ALIMENTACIÓN

Al margen de consideraciones médico pediátricas, desde mi punto de vista de psicólogo, el destete debería producirse en un momento que contemplase estos mínimos requisitos:

A)    Que con este cambio no coincidan otros tal como el ingreso en una guardería, o el cambio de domicilio.

B)    Cuando podemos apreciar que el bebé cuenta con su madre más allá del momento de mamar, es decir, cuando la reconoce rápidamente, cuando con ella se siente especialmente relajado y satisfecho, y se relaciona con ella mediante otros sistemas al margen de la alimentación, por ejemplo con su sonrisa o gestos con los ojos.

C)    Cuando admite bien los primeros zumos o papillas.

D)    Que sea un tránsito gradual.

En todo caso, habrá que evitar las absurdas y lamentables luchas que se pueden observar entre algunas madres y sus hijos pequeños, a la hora de la alimentación. Me refiero a esas escenas en las que la madre insiste en una cucharada más, en otro yogur, en un poco más de leche, mientras que el niño da muestras sobradas de no querer comer más, a lo que la madre reacciona con ansiedad, sujetándolo aún más fuerte, introduciendo el alimento en la boquita del pequeño con más contundencia, a lo que éste contesta con lloros, expulsando el alimento, y la madre con más desesperación.

Este comportamiento materno puede estar ocasionado por muchas cosas, una de ellas por desinformación sobre lo que su niño necesita realmente, otra por sentimientos de no ser una madre competente por lo que se aspira al menos a que el hijo esté bien alimentado, exagerando su papel de madre alimentadora, y a veces por ocultos e inconfesables sentimientos contrarios hacia el hijo o hija, especialmente cuando no fue realmente deseado o deseada.

Lo que puede ser realmente grave en este periodo, es que el pequeño sólo sea atendido, cuidado, mimado, que sólo tenga contacto con su madre, o muy especialmente, cuando es alimentado. Si esto ocurre, el niño asociará que la satisfacción de sus necesidades de relación, que la presencia de su madre, que el sentir el contacto con una piel humana, viene indefectiblemente de la mano de la comida.

Se trata de casos de madres alimentadoras, pero sólo alimentadoras, que no han dado o no han podido dar al hijo aquello que necesitaba al margen de la comida. En el futuro, este niño o niña, tendrá tendencia a llenar sus posibles vacíos afectivos, a base de comer. Siu tendencia a la obesidad estará casi garantizada.

Esteban Cañamares
Psicólogo Clínico y Sexólogo
Colegiado M-09659

miércoles, 27 de febrero de 2013

FORMAS DE LLEGAR A UN GRUPO

DIFERENTES ACTITUDES AL LLEGAR A UN GRUPO

Para todos resulta fundamental ser admitidos en determinados grupos. Las estrategias puestas en marcha con tal de conseguirlo varían enormemente de unas a otras personas.

Lo observado en la familia de origen, el grado de seguridad personal alcanzado, las experiencias previas de relación con otros grupos humanos y un largo etcétera, determinan la actitud que mantiene una determinada persona al conocer a un conjunto de sus semejantes.

Con infinitas variaciones y matizaciones personales, podemos hacer tres grandes grupos de personas, atendiendo a su estilo de contactar con los demás.

ACTITUD SUMISA


Mantiene una actitud sumisa, quien por regla general no defiende sus puntos de vista, la validez de sus costumbres, y sus derechos. Se trata de personas acostumbradas a ganarse la simpatía y la aceptación de los demás, admitiendo de forma poco crítica y por sistema los valores ajenos.

Con esta actitud por costumbre, y el comprensible deseo de agradar al conocer a su futura familia política, o a sus nuevos compañeros de trabajo, o de clase, etc. no es extraño que estas personas puedan resultar encantadoras,  y que no tengan problemas con ninguno de esos grupos, al menos en un principio.
No discutirán nada ni con nadie, no les importará ser relegados a un papel meramente decorativo a veces, o ser ridiculizados para que así el grupo de acogida sienta una mayor unidad. No se rebelarán cuando les hagan culpables de cualquier desgracia o de decisiones injustas. En definitiva serán personas encantadoras vistas desde los ojos de sus suegros o jefes o compañeros de salidas de fines de semana…

Pero si bien esta actitud puede facilitar la entrada en casi cualquier nuevo ambiente, también es cierto que a la larga sólo reportará vacío y menosprecio hacia sí mismo. Antes o después la persona tiene la sensación, muchas veces justificada, de que no se le admite por quien es, sino por lo que da a los demás, por lo servicial de su comportamiento, por como cede ante cualquier pretensión ajena, y de que no le conocen como es en realidad. A la larga la sensación de no estar integrado en su grupo será inevitable, justo lo que se intentaba evitar.

 Estas personas sumisas, suelen establecer parejas en no pocas ocasiones con personas dominantes, que muchas veces son las primeras que estimulan que el sumiso o la sumisa jueguen ese papel pasivo e híper adaptado que nos ocupa.

 

ACTITUD IMPOSITIVA


Aparentemente, sólo aparentemente, en el polo opuesto del sumiso está la persona de actitud impositiva. Es decir, aquella que necesita que sean sus puntos de vista los que prevalezcan, que no tolera ni tan siquiera que los demás defiendan los suyos, que fácilmente califica los rituales y costumbres de los demás como absurdos, inapropiados, atrasados, etc., son personas que entran regularmente a polemizar, y que seguramente sienten profunda envidia de la unidad que observa entre las otras personas.

Al igual que los sumisos, este tipo de personas, lo que intentan es asegurarse un puesto en la estructura del grupo al que llegan. Temen profundamente, aunque nunca lo lleguen a reconocer, el quedar excluidos, apartados. Sólo la forma les separa de los sumisos, no el fondo.

Como es natural, las personas de actitud impositiva serán inmediatamente rechazadas por grupos cerrados, al igual que por los equilibrados que como mucho las tolerarán manteniéndolas a cierta distancia. Sólo en los grupos muy abiertos, (con poca estructura, sin muchas normas, sin líderes naturales…) las dispensarán una mejor acogida, no por ello exenta de complicaciones. En cualquier caso su llegada generará algún grado de conflicto,  y un difícil acople entre ambas partes. La única ventaja respecto a la actitud sumisa, es que la aparición de los conflictos será inmediata, no habrá que esperar.

Si las personas de actitud impositiva reciben un rechazo por su actitud, se sienten mal, no admitidas, no queridas; por mucho que conscientemente quieran echar la culpa al grupo de acogida, lo que en el fondo sentirán es: no me quieren. Pero si por la razón que sea son admitidas, (por ejemplo porque contactan con una familia muy carente de dirección que necesita una “persona firme”), a medio y largo plazo sentirán malestar, no sólo porque siempre tendrán algún grado de oposición y críticas, si no porque además no tendrán una consideración alta de esa familia o grupo cualquiera que tan fácilmente se dejó dominar, quizás también porque terminen abrumados por situaciones de responsabilidad y porque no pueden disfrutar de un grado razonable de pasividad, puesto que siempre están vigilantes de no perder la situación de dominio.

ACTITUD ASERTIVA


La actitud asertiva consiste en ser capaces de ponerse en la piel de las demás personas, de saber enfocar las cosas desde su punto de vista para entenderlo y respetarlo, lo cual no es lo mismo que compartirlo. Consiste también en defender los propios intereses y opiniones, de forma abierta y clara, pero sin intentar imponerlos. La persona asertiva
respeta las costumbres y rituales de los demás, aun cuando no los entienda, y al mismo tiempo no renuncia a sus propias costumbres y rituales, que defiende si son atacados.

También estas personas, como todos, desean ser admitidos en el nuevo grupo al que llegan, pero lo hacen sin prisa, dando tiempo al tiempo. No entran a criticar el comportamiento ni las costumbres de sus nuevos familiares, o compañeros, aunque quizás muestren un sano interés por conocerlos. Dan abiertamente sus opiniones sobre temas de interés general, aunque quizás procuren no abordar al principio los más polémicos. No se inmiscuirán en asuntos personales que no les incumben, ni tampoco dejarán que los demás intervengan en los asuntos que les son propios.

Con este tipo de actitud, les será fácil conectar e ir estrechando lazos con ese tipo de familias calificado en otro de mis artículos de equilibradas. Sufrirá algún rechazo con familias cerradas. Y no tendrá problemas de relación en una familia abierta, aunque posiblemente la viva como algo caótico.

Con el paso del tiempo, estas personas podrán ganarse el afecto de su nueva familia, tener un determinado puesto en el organigrama familiar, y ser respetadas.
Todo esto vale igual si en lugar de a una nueva familia se accede a cualquier otro grupo humano

Esteban Cañamares
Psicólogo Clínico y Sexólogo
www.epecpsicologos.com

martes, 26 de febrero de 2013

CAUSAS DE OBESIDAD 1º

Cuando de manera más o menos permanente, la balanza de nuestra vida se inclina del lado de las insatisfacciones, necesitamos reponer en lo posible el equilibrio perdido. Nuestra salud psicológica, y hasta física, lo requiere.

En tres grandes áreas de la vida suelen encontrarse las mayores insatisfacciones (también las mayores satisfacciones):

. La relación con las demás personas. Tanto en el ámbito de la familia de origen, como de la pareja o de las amistades. En definitiva el mundo de los afectos.

. La vida sexual. Ya se trate de la ausencia de relaciones, como de que éstas sean regularmente insatisfactorias. Cuando las relaciones sexuales son plenas y sin conflictos, nos deparan no sólo placer, sino también sentimientos positivos de ser deseados y de autovaloración. Físicamente nos valoramos más alto. Eliminamos infinidad de tensiones y malos humores.

. El trabajo. O lo que constituya nuestro quehacer en la sociedad.

Son varios también los placeres o satisfacciones que podemos exagerar con tal de suplir las carencias en estos u otros apartados, uno de ellos es el placer de comer.

Por más que muchas personas con problemas de obesidad sientan como una tortura todo lo relacionado con la alimentación, pues en torno a ella giran sus sentimientos de culpabilidad, lo cierto es que en un primer momento el comer es un placer.

Evidentemente, aquellas personas que con conciencia o sin ella, de manera regular, exageran el placer de comer como forma de compensar insatisfacciones permanentes en alguna de las grandes áreas antes mencionadas, (o en otras menores), antes o después suben de peso.

No es infrecuente, el caso de personas que engordan al exagerar el placer de comer debido a una etapa de insatisfacción en algún aspecto de su vida, que consiguen rebajar peso al ponerse a régimen cuando se restablece su equilibrio y están más satisfechas, y que vuelven a engordar cuando de nuevo se pierde.

Es inmensamente importante tomar conciencia de estos mecanismos de compensación, básicamente por dos motivos. Uno porque de esta manera podemos planificar un régimen en el momento más oportuno, es decir, cuando la satisfacción obtenida en el conjunto de nuestra vida es suficientemente alto. Dos, y fundamentalmente, porque podemos, como una gran herramienta contra el sobrepeso y la obesidad, luchar contra la insatisfacción en el terreno en que la padezcamos, o al menos, compensarla de manera distinta, y no ya comiendo.


ESTEBAN CÑAMARES
www.epecpsicologos.com
Madrid
Psicólogo Clínico y Sexólogo