jueves, 21 de febrero de 2013

RELACIONES FAMILIARES TEST


                       “En el fondo son las relaciones con las personas
                                      lo que da valor a la vida”

                                       (Guillermo Von Humboldt)


Uno de los pilares básicos en los que se apoya la felicidad humana es el de las relaciones con los semejantes, muy especialmente con quienes constituyen la familia. ¿Estás tú preparado para disfrutar del contacto con ellos?

Este test evalúa qué probabilidades tienes de obtener satisfacción en los encuentros con tu familia.

Contesta con el corazón, de forma rápida, y sin buscar respuestas correctas, no las hay.




  1. Tú dirías que los enfados e insatisfacciones vividos en la familia:


1. Los tienes en la memoria pero ya no te duelen

2. Debes olvidarlos cuanto antes

3. Algún día te darán la razón sobre lo que pasó


  1. Puestos a ser realistas, si estáis juntos:

1. A veces lo pasareis bien al unísono, otras cada uno a su manera

2. Estando juntos o lo pasas bien tú o lo pasan bien ellos

3. Ellos pueden disfrutar con sus cosas, tú con las tuyas


  1. Si tus padres o suegros te dicen cómo debes tratar a tu pareja


1. Agradeces el consejo pero les dices que ya tienes tu forma de hacer las cosas

2. Les das la razón para que se queden contentos. Total por unos días.

3. Sonríes, quedas bien, pero no te pronuncias.


  1. Opinas que lo ideal es:


1. Disfrutar de la familia de tu pareja pero sin confundirla con la tuya

2. Considerar a la familia política como propia

3. Hacer los esfuerzos necesarios para que tu pareja disfrute de su familia


E.     De tu infancia y juventud recuerdas:


1. Muchos momentos en los que disfrutabas haciendo cosas en común

2. Era necesario no estar con ellos para poder divertirte

3. Salvo en honrosas ocasiones, diversión y familia eran cosas antagónicas


F.      Para estar con tus padres de vacaciones, la presencia de otros familiares (hermanos, cuñados...) es algo que:


1.  Incrementa las posibilidades de pasarlo bien

2.  Lo que faltaba para estropear el día

3. Complica la situación


  1. Tu forma de disfrutar del ocio es:


1.  Básicamente igual que la tu familia

2. Absolutamente distinta a la de ellos

3. Distinta, salvo en algunas cosas


  1. Dejarías que tu madre te hiciera la maleta para irte de viaje:


1. No. Como mucho que me aconsejase

2. Nunca. O tal vez dejaría que la hiciese y luego la vuelvo a hacer a mi gusto

3. La hago yo, pero dejo que le eche un vistazo para que se quede tranquila


  1. Si tu familia y la de tu pareja coinciden en tu presencia:


1. Procuras sacar temas de interés común y disfrutas lo que se pueda

2. “Rezas” para que el tiempo pase pronto

3. Te lo tomas como algo inevitable


  1. Estás en la playa con la familia, ellos se empeñan en comer una de esas horribles paellas en aquel viejo chiringuito, qué haces:


1. Accedes, pero a condición de ir el próximo día a ese coqueto restaurante que tanto te gustó

2. Defiendes tus preferencias y te vas a comer donde a ti te gusta

3. Comerte la paella, al menos ellos estarán contentos


  1. Llega tu hermano / a con su pareja y los maleducados de sus niños:


1. Les dejas claro dónde y a qué  pueden jugar y dónde, y a que no. ¡Vaya experiencia sufriste la última vez!

2. Ni les dejas moverse.

3. Soportas un rato y luego pones una disculpa para que la visita sea breve.



L.     A cuál de estas opiniones te suscribirías:


1. Es una suerte tener la familia que tengo

2. Más vale que me hubiera tocado otra

3. No existen las familias ideales




Mayoría de 1:

¡Enhorabuena! Si has elegido mayoritariamente la opción 1 muy posiblemente eres una persona capaz de disfrutar del encuentro con la familia.

Parece que reúnes muchos de los requisitos para un encuentro gozoso con tus seres más allegados: No tener excesivas “cuentas pendientes” con ellos, experiencias previas de ocio compartido que resultaron agradables, un importante grado de asertividad, no confundir los distintos roles familiares (los suegros o los cuñados pueden ser figuras afectivas importantes pero nunca deber confundirse con padres o hermanos). Si además  compartes con ellos algunas aficiones y eres firme pero cálido a la hora de resolver fricciones y situaciones comprometidas, puedes disfrutar y mucho del contacto con ellos. Su compañía puede añadir satisfacción a tus vacaciones.


Mayoría de 2:

Si has elegido principalmente la opción 2, pudieras ser de esas personas  faltos de asertividad, es decir, que o bien no son capaces de defender las ideas propias  o no saben escuchar ni respetar las de los demás. También es posible que tengas una amarga experiencia de relación familiar y te sientas demasiado distinto y distante de ellos, con pocos o ningún recuerdo de momentos felices de ocio compartido. Todo ésto forma un conjunto suficiente para que el contacto con tu familia se convierta en un suplicio para ti más que en una fuente de satisfacción. De no hacer nada para cambiar este estado de cosas te verás fácilmente abocado a sufrir o a eludir permanentemente este tipo de relación.

Podría ser interesante que revisaras, sólo o con ayuda, no necesariamente profesional, tu enfoque del pasado, los conflictos pendientes de resolución y la forma de entender y resolver situaciones conflictivas o simplemente desagradables. El trabajo es duro y largo, pero la recompensa enorme, además los logros alcanzados en este trabajo se extrapolan con facilidad y beneficio a las relaciones de pareja y amistad.

No te resignes a no disfrutar del contacto familiar.


Mayoría de 3:

Si has elegido mayoritariamente la última opción o bien una mezcla de las tres sin que ninguna predomine, seguramente tienes una capacidad moderada de disfrutar del contacto familiar.

Puede ser conveniente que mejores tu facilidad para relajarte y disfrutar de aquellos aspectos que pueden ser satisfactorios en esta clase de relación humana. Recordar el pasado, compartir el día a día, hablar de otros familiares, disfrutar de comidas, fines de semana o de unas jornadas de vacaciones, son situaciones potencialmente agradables, pero tal vez en tu caso no eres capaz de sacar provecho a todas ellas. Deberías abstenerte de participar, o al menos disminuir la frecuencia, en aquellas que no son de tu agrado, hasta no ser capaz de resolver los asuntos emocionales pendientes que te incapacitan para disfrutar de manera plena. Más vale que mantengas poco contacto pero de calidad, que no someterte a situaciones que no son satisfactorias y por tanto potencialmente conflictivas.

Al final de este test encontrarás consejos para mejorar tu capacidad de disfrute familiar.


CONSEJOS DEL EXPERTO


Para maximizar tu bienestar en los encuentros familiares podrían venirte bien estos sencillos consejos.

  •  No esperes que ocurra nada que no sucedió ya en anteriores ocasiones.

  • No te obligues a hacer, ni a dejar de hacer, las expresiones físicas de afecto que broten de tus entrañas.

  • Si empiezas a sentirte incómodo es preferible que abandones la escena en lugar de obligarte a estar en ella.

  • Si planificas viajes o vacaciones familiares no estés tanto tiempo como creas que pueda resultarte agradable, sino por un periodo ligeramente inferior.

  • Procura respetar, si no te resultan fuertemente desagradables, lo que constituyan ritos familiares fijos. Este consejo es especialmente importante con la familia de tu pareja.

ESTEBAN CAÑAMARES
PSICÓLOGO CLÍNICO Y SEXÓLOGO
Madrid

miércoles, 20 de febrero de 2013

ACOSO LABORAL

Si te vas a incorporar al mundo laboral próximamente, o si ya lo estás, debes tener en cuenta que el acoso moral en el mundo laboral es una triste realidad, que sus consecuencias para la autoestima y la salud psicológica son graves, que se puede detectar y que conviene reaccionar cuanto antes. Aquí te exponemos algunas consideraciones que debes tener en cuenta para minimizar la posibilidad de padecerlo o para detectarlo cuanto antes:

A) Nunca pienses que tú no serás víctima de moobing, nadie está a salvo. Es más, si eres una persona valiosa, ya sea a nivel intelectual, moral, vital, cultural, etc. no sólo no estás a salvo de padecerlo sino que tienes mayores probabilidades. Los acosadores buscan, como víctimas favoritas, a personas que destaquen en algún parámetro.

B) Aunque los jefes están en mejor situación para llevar a cabo mobbing, también se dan casos de compañeros a compañeros.

C) Quien te acose en el trabajo no tiene porque usar métodos violentos, ni atacarte verbalmente de manera evidente, es más, el moobing más efectivo es el que se lleva a cabo de manera imperfectible. Con una sonrisa se puede agredir aún mejor que con un grito.

D) En este tipo de maltrato, que también se puede dar en las relaciones interpersonales,  son frecuentes las siguientes actitudes por parte del acosador:

  • Dar órdenes contradictorias, de manera que se haga lo que se haga habrá motivo para reprender a la víctima.
  • Encargar tareas ostensiblemente absurdas e inútiles.
  • Apartar a la víctima de sus compañeros, o si son éstos los acosadores indisponerle con el jefe.
  • Criticar, ridiculizar y vejar a la víctima delante de los demás.
  • Pedir tareas imposibles de cumplir.
  • Hacer referencia grosera a cualquier aspecto de la víctima que pudiera parecer a priori como poco deseable, desde una cierta obesidad a una incipiente calvicie.
  • Etc.
                                            

E) Lo que se pretende es disminuir la autoconfianza de la persona, para poder desprestigiarla ante ella misma y ante los demás, para finalmente el acosador sentirse “por encima  de la víctima”. Lo ideal para el acosador es anular a la víctima como persona, y en los casos más extremos parece lograrlo. Los primeros síntomas de que va alcanzando su meta pueden ser: dificultades para tener un sueño reparador, esfuerzo extra para ir al trabajo, alteraciones por exceso o por defecto de las ganas de comer, pesadillas nocturnas, dudas sobre la propia competencia, etc.

F) No confundas las típicas novatas, o ese carácter pesado de tu compañero, con sufrir moobing. Pero no descartes que sea una forma de empezar a producirlo.

G) Que una persona te ayude, aconseje o valore en un momento determinado, no le excluye como maltratador laboral.

H) Si tienes sensación de aturdimiento, confusión, desorientación, a la hora de realizar una tarea que podrías hacer con seguridad y tranquilidad, podrías estar en un estadio inicial de acoso.

Ante la sospecha de que padeces este serio problema debes tomar una serie de medidas, como son:

. Comentar con alguien de tu confianza, si lo que te ocurre puede ser catalogado como mobbing. Se trata en definitiva de tener una opinión más objetiva que la propia, ya que el afectado suele tener disminuida su capacidad de análisis.

. Informar de lo que ocurre a los superiores de la persona que lo perpetra, y/o a representantes sindicales.

. Pedir ayuda psicológica profesional para poder eludir los sentimientos de incompetencia y de falta de autoestima que se producen en estos casos y con los que cuentan los maltratadores.

. Acumular cuantos datos (fechas, ordenes y contraordenes, decisiones del superior o los compañeros, etc.) que puedan ser expuestos en una acción ante la justicia.

Esteban Cañamares
Psicólogo Clínico
Colegiado M-09659
Madrid
www.epecpsicologos.com

CAUSAS PSICOLOGICAS DE OBESIDAD


La causa psicológica de obesidad más frecuente es, sin duda, la carencia afectiva.

En mis años de experiencia profesional, he observado cómo a un 45 % de mis pacientes con problemas de obesidad o al menos de fuerte sobrepeso, les incumbía esta causa como aspecto fundamental a la hora de entender su ingesta excesiva de alimentos, y como en otro 25 % más, también estaba presente, aunque como causa de menor importancia.

Los seres humanos, somos los mamíferos que al nacer, más tiempo necesitan de sus padres, para ser cuidados, protegidos, y alimentados. Esto hace fácil que asociemos el pertenecer a un grupo, el ser protegidos, el no estar solos, el sentirnos seguros, y en definitiva el ser queridos, con el acto de comer.

Al nacer cuando no dormimos, el ser cogidos en brazos, la interrelación con nuestra madre, y el acto de alimentarnos, se dan al unísono. A esto, y a veces a ser limpiados, dedicamos el 95% de nuestras primeras horas (despiertos) en este mundo.

Ya de mayores, por mil causas distintas, podemos sentir que nos falta una interrelación sólida con los demás, y podemos desear ser abrazados. Estas dos cosas son con frecuencia difíciles de conseguir. Pero no es tan difícil la tercera de las experiencias que teníamos de recién nacidos, el alimentarnos. Consumir comida, es tan fácil como abrir el frigorífico y coger algún alimento, quizás un buen trozo de chocolate que además es estimulante, o quizás un trozo de rico pastel que posiblemente además nos traiga recuerdos gratos de otra época, o quizás una simple porción de pan, que además será utilizado por nuestro organismo para fabricar sus propios antidepresivos.

De aquella tríada de acontecimientos, ser abrazados acariciados y alimentados, podemos rescatar, casi en cualquier momento esta última. Será lo más parecido a aquellos momentos en que éramos el centro de atención para lo único que parecía existir fuera de nosotros, para nuestra madre, (o persona que hiciera las veces de madre).

La importancia real y simbólica del acto de comer, queda de manifiesto en multitud de momentos de la vida. Comiendo celebramos la llegada de un nuevo miembro al grupo, en los bautizos, la unión entre un hombre y una mujer, en las bodas, el acuerdo entre adultos de cara a un trabajo, en las comidas de negocios, la incorporación a la familia de un familiar político, que con frecuencia suele ser presentado con ocasión de una comida o “a tomar café”, los cumpleaños, en los que solemos invitar “a tomar algo” a los allegados,...

El comer, a veces, más que la forma de satisfacer una necesidad biológica, es una forma de “llenarnos a nosotros mismos”, de quitarnos la sensación de vacío afectivo, la soledad, la incomunicación, y de cuidarnos y darnos algo cuando sentimos que no lo recibimos del exterior.

Se trata de una ecuación que resultará un tanto incomprensible para aquellas personas que no han sentido un vacío afectivo importante a lo largo de su vida, o para aquellas otras que consciente o inconscientemente han utilizado otras vías para soportar la falta de afecto a su alrededor. Otras personas sin embargo, tendrán perfecta conciencia de que comen más en los momentos en los que sienten soledad, vacío, hastío, en los que tienen la íntima sensación de no importar a nadie, o al menos a nadie de manera especial e íntima. Un tercer grupo utilizará la comida como “parche” existencial, pero no serán conscientes de ello.

Establecer unas buenas relaciones humanas, sentir que pertenecemos a un grupo, mejorar nuestra pareja, etc. Será la mejor herramienta en la lucha contra la obesidad

Esteban Cañamares
Psicólogo Clínico y Sexólogo
Colegiado M-09659
Profesor honorario de la Autónoma
Madrid

lunes, 18 de febrero de 2013

CÓMO SON LOS HOMBRES MALTRATADOS

CÓMO SON LOS HOMBRES MALTRATADOS

Cada persona es distinta a las demás, por lo que podríamos hacer tantos grupos de hombres maltratados como personas hay en esta situación, pero lo que está claro es que no todos los hombres tienen las mismas probabilidades de ser abusados por sus parejas. Lo son con más facilidad:

. Quienes observaron en su familia de origen algún tipo de maltrato, ya sea psicológico, físico, en forma de infidelidad reiterada, etc. Esta situación hace que en el cerebro vayan sistemáticamente juntos el concepto de cercanía y el maltrato. Es como si inconscientemente se admitiera con naturalidad que lo uno va ligado a lo otro.

. Quienes tienen una baja autoestima. Esto no quiere decir que tenerla alta garantice no ser abusado o maltratado en algún sentido. Y con independencia del nivel de autoestima del que se parta, lo que no cabe duda es que finalmente esta será baja, mucho más baja que al inicio de la relación.

. Quienes son propensos a sentir culpa. Así como los que no expresan la rabia y el enfado fácilmente. No olvidemos que una de las herramientas que cualquier maltratador/a usa contra su víctima es el provocarle sentimientos de culpa constantemente.

No debe extrañarnos que estas sean las características típicas de las mujeres maltratadas. No hay diferencia sustancial entre el maltrato femenino y el masculino, salvo que éste adopta la forma física con más frecuencia y aquél la psicológica más habitualmente.

Como se ve nada digo de la inteligencia, ni de la preparación académica de los hombres víctimas. Hombres maltratados los hay de todos los niveles económicos, culturales,  etc.

ESTEBAN CAÑAMARES
PSICÓLOGO CLÍNICO Y SEXÓLOGO
www.epecpsicologo.com
colegiado m-09659

¿MI PAREJA ME SERÁ INFIEL?

¿MI PAREJA ME SERÁ FIEL?

Una de las experiencias más dolorosas que puede tener el ser humano es que su pareja le traicione, le sea infiel. Por esto y sin perder de vista que nadie es culpable de ninguna conducta mientras no la ejecute, bueno será que hagamos un repaso de los antecedentes familiares, de las características de personalidad, y del cambio de comportamiento que suelen tener las personas con altas probabilidades de engañar a su pareja.

PASADO FAMILIAR

Aquellas personas que han observado en sus padres historias de infidelidad, tanto afectivo-sexuales como de otro tipo (se puede ser infiel a la pareja en un momento en que está enferma, o en otras muchas circunstancias) son mucho más proclives a ser infieles con sus parejas, excepto en un caso: cuando lo cuentan con evidente dolor.

También quienes en su familia, y durante su niñez, no han visto puesto en valor el concepto de lealtad, o de compromiso, en su propio comportamiento con los demás.
Esto ocurre por ejemplo cuando no se le criticó de niño que incumpliera su palabra, tal vez para con un compañero de clase, o cuando se vivió con normalidad el no salir en defensa de un hermano menor atacado en el patio del colegio, o cuando se permitió que de adolescente “pasase” de la familia cuando ésta atravesaba por momentos de dificultad. En definitiva cuando no se le dio valor a ser fiel al grupo al que se pertenece, la familia, los amigos, etc.

Son más proclives a la infidelidad quienes han visto que el cariño de sus mayores no es incondicional, sino “a cambio de” “ser fiel a”. Se puede tratar de la experiencia de no ser querido salvo que quiera más a mamá que a papá, o a cambio de seguir destacando en los estudios, o a condición de que elija la profesión de papá, por mencionar algunos ejemplos, ya que en estos casos se puede desarrollar una especie de aversión a la fidelidad, al vivirse más como un forma de control que de estabilidad.

CARACTERISTICAS PERSONALES

Con independencia de las vivencias en la infancia, hay características personales que observadas con cierta atención pueden servir de aviso de que la persona con la que nos relacionamos es proclive a ser infiel.

Existen personas que gozan de un físico envidiable, que han sido favorecidas por la naturaleza. Son personas atractivas, elegantes, guapas, de llamativas hechuras, o simplemente con un saber estar que resulta atractivo para los demás y del que lógicamente están satisfechas. Nada de esto aumenta las probabilidades de que esa persona sea infiel, excepto en un caso: que base su autoestima casi exclusivamente en esa característica. Si es así y cuando su ánimo atraviese horas bajas, estará más tentado que otras personas a explotar ante el sexo opuesto su capacidad de seducción. La idea de ser infiel se le hará especialmente atractiva y fácil.

Observemos otro comportamiento que de ser habitual puede avisar de cierta propensión a la traición. Todos escuchamos historias de infidelidad, de personas infieles y de personas engañadas, pero la reacción ante estos relatos varía de unas personas a otras.  Quienes al escuchar la infidelidad ajena la califican por sistema de divertida, al infiel de astuto o inteligente, quienes nunca dejan ver una muestra de pena, desagrado, o de solidaridad con la víctima, tienen mayor probabilidad de ser infiel a su pareja, en el presente o en el futuro. Ello demuestra identificación exclusiva con la persona que se ha divertido con la infidelidad, es decir, falta de empatía para con la persona engañada.

Las personas impulsivas a la hora de gratificarse, por ejemplo comprando en unos grandes almacenes, o mediante la comida o bebida, es decir, aquellas que se ven desbordadas por sus impulsos son, en igualdad de otras variables, más propensas a ser infieles, porque el impulso de aventura y conquista que todos llevamos dentro les puede desbordar. Algo parecido cabe decir de quien con gran facilidad es seducido, por ejemplo por vendedores, ya que también tendrá menor resistencia a ser seducido/a por quien desee que sea infiel.

Hay quien nunca ha sentido la extraordinaria y maravillosa experiencia de estar plenamente unido a una persona, ni con los progenitores, ni con un amigo intimo, ni con la pareja. No es que no lo deseen, sino que las circunstancias o sus propios miedos se lo han impedido. Pues bien, estas personas suelen terminar aprendiendo a “diversificar” sus relaciones intimas, por lo que para ellos lo “normal” es tener una segunda relación, aunque sea de menor importancia que la primera, para completar la plenitud que no saben lograr. Tienen mayor tendencia a ser infieles.

Quien aún estando en pareja vive como persona soltera, en el sentido de que parece tener una vida aparte, por ejemplo estableciendo nuevas relaciones de amistad en la que su pareja no participa en absoluto, o no necesita algún grado de contacto entre  su pareja y su familia de origen, tiene mayores probabilidades de ser infiel ya que este comportamiento podría estar indicando que no se ve a sí mismo como parte de una unidad superior al individuo, la pareja. Si no se siente en lo más profundo de su alma parte de una pareja no tendrá necesidad de protegerla.

Es más fácilmente infiel a su pareja quien lo es actualmente a sus hermanos, amigos, partido político, grupo religioso, o a sus ideales en general. Se puede ser infiel a un amigo no acompañándole con ocasión de la muerte de un ser querido, o a un hermano no apoyándole con ocasión de un divorcio, por poner sólo algunos de muchos ejemplos posibles. De quien no cuida una relación afectiva de cualquier tipo, no se puede esperar que renuncie al placer de la aventura y la conquista para cuidar la viabilidad de la pareja.

SOBRE SU CAMBIO DE COMPORTAMIENTO

Sin perjuicio de lo expuesto anteriormente, pueden ser motivo de preocupación por posible infidelidad los siguientes cambios en el comportamiento habitual.

1) Si ha abandonado viejas reivindicaciones afectivas y/o sexuales hacia usted. El hacerlo no le convierte en persona infiel, pero sí es cierto que este tipo de reivindicaciones suelen cesar cuando se pierde la esperanza de encontrarlo en casa y se encuentra fuera de ella.

2) Si tras algunas salidas aparentemente “inocentes” su estado de ánimo mejora ostensiblemente, aunque de forma pasajera

3) Si el repertorio de juegos sexuales de que es capaz su pareja varía de forma notable y brusca.

4)  Si de manera inesperada está con usted mas atento/a que de costumbre y coincidiendo con salidas aparentemente justificadas “por motivos de trabajo” u otras rutinarias.

5) Si han cesado las dudas que tenía sobre si quería o no separarse de usted y  sin que nada haya cambiado ni se haya hablado.


FINAL
Ninguno de estos comportamientos aisladamente observado en su pareja le da garantías de que le esté siendo infiel. Si son varios los que ha detectado tampoco, pero las posibilidades aumentan. Si es así y la sospecha produce en su corazón un nivel importante de desazón, le recomiendo que exponga sus temores a su cónyuge o pareja. De su reacción, más que de sus palabras podrá deducir si las sospechas son o no fundadas.
Una reacción a base de sacar enfados y quejas hacia usted hace tiempo dormidas, o eludir la conversión,  indicaría posible conducta infiel, mientras que una reacción del tipo  “de esto no podemos dejar de hablar hasta que no esté aclarado”  podría desconfirmar sus temores.

Nunca insistiré lo bastante en decir que una alta concentración de indicios o señales no equivale a que realmente exista conducta infiel.

  
. Seguramente estamos ante una persona que valora y respeta la  fidelidad, en sentido amplio, cuando le ha sido trasmitida por sus mayores como ejemplo personal,  pero no presentada como condición indispensable para ser querido.


 . Si está conociendo a alguien, potencial pareja en el futuro, no deje de interesarse por sus relaciones humanas al margen de la vida de pareja. Si les ha sido fiel seguramente también lo será con usted.

Esteban Cañamares
Psicólogo Clínico y Sexólogo
Tf  680 133 864
Madrid

Libro recomendado (del propio autor): ¿Por qué le es infiel? Editorial Amat

domingo, 17 de febrero de 2013

AYUDA A ESQUIZOFRÉNICOS

AYUDA A ESQUIZOFRÉNICOS

Afortunadamente la medicina ha avanzado también en lo que a ayuda farmacológica para esquizofrénicos se refiere. Delirios, alucinaciones, comportamientos extravagantes, y otros síntomas son fuertemente reducidos gracias a las medicinas que debe recetar  y controlar el psiquiatra.
¿Pero a partir de ahí qué?
En muchos casos la vida de este tipo de pacientes se convierte en algo gris, constantemente encerrados en casa, preocupados por cualquier cambio de rutina, sobresaltados ante la perspectiva de tener que tomar la más pequeña decisión, muchas veces faltos de higiene, tentados de dejar la medicación, etc.
Esta situación se ve agravada cuando los padres ya son muy mayores o incluso han fallecido.
Para darles ayuda está el psicólogo de acompañamiento, que partirá de la realidad de que tras muchos años y hasta décadas de enfermedad crónica no puede “curar” al paciente pero sí hacerle la vida más llevadera, y también del reconocimiento de que la ayuda del psiquiatra debe ser regular y es absolutamente insustituible.
Ayudarle a no angustiarse ante los pequeños cambios y pequeñas decisiones que exige la vida, ayudarle a que tenga hábitos (horarios, higiene, ejercicio…) sanos y regulares, a que no descuide la medicación, ser su hombre de confianza, ser su referente cuando tenga la desgracia de perder a sus padres, etc. Es la labor del psicólogo de acompañamiento.
El psicólogo que escribe tiene la satisfacción de jugar este papel con varios pacientes aquejados de esquizofrenia desde hace muchos años, y dada que la ayuda en caso de pacientes crónicos ha de ser de muy larga duración mi costumbre es darles unas condiciones económicas muy especiales pues abonan tan sólo la mitad de lo que suelen ser mis honorarios.
Lamentablemente con frecuencia, y sobre todo cuando no cuentan con ayuda familiar, las personas aquejadas de esquizofrenia son víctimas de seudo-profesionales o de personas que teniendo la titulación apropiada no tienen la experiencia necesaria para tratar este tipo de casos, lo que les llevan a darles recomendaciones absolutamente contraproducentes, algunas de las más frecuentes son el pretender que prescindan de la medicación, que tengan sexo con profesionales, que se lancen a una vida social intensa para la que no están preparados, y otras medidas que sólo acaban por provocar brotes psicóticos con el consiguiente sufrimiento tanto del enfermo como de la familia.
Constituirse en una especie de “hermano mayor” para el paciente, pero con los conocimientos psicológicos necesarios y con la experiencia imprescindible en estos casos puede ser de gran ayuda para estos pacientes, a los que tanto se les llega a apreciar con el paso del tiempo, y una gran descarga para sus familias.

Esteban Cañamares
Psicólogo Clínico
Profesor honorario de la U.A.M.
Madrid

viernes, 15 de febrero de 2013

ATAQUES DE ANSIEDAD


Algunas personas tienen la desagradable experiencia de sentir que casi de repente y sin causa que lo justifique, al menos aparentemente, son presas de una gran angustia que se manifiesta tanto a nivel fisiológico como psicológico.

En el aspecto fisiológico son típicos los siguientes síntomas:

     . Taquicardias

     . Vértigo

     . Sensaciones de ahogo

     . Oleadas de calor y frío

     . Temblores, etc.

Mientras que a nivel psicológico son habituales estos síntomas:

     . Miedo (incluso miedo de morir)

     . Sentimientos de volverse "loco"

     . Sensaciones de pérdida de control, etc.

Estos ataques que duran unos minutos (raramente horas), son lo bastante intensos como para que la persona desarrolle un miedo anticipatorio  a los mismos, y procure no estar sola o lejos de casa.

Se trata de un trastorno más frecuente en mujeres que en hombres, y que se da principalmente en adultos jóvenes.

Aunque cada caso debe estudiarse individualmente, en general podemos decir que en la base de este problema, existe una cierta predisposición genética junto con angustias inconscientes de separación de figuras afectivas, o con otras temáticas.

El correcto abordaje de este trastorno, si es especialmente intenso y frecuente, requiere la colaboración del médico psiquiatra y del psicólogo. El primero debe hacer un correcto diagnóstico diferencial, pues algunos trastornos físicos como por ejemplo el hipertiroidismo pueden presentar síntomas similares, y posiblemente recetará algunos fármacos que será prudente administrar durante al menos 6 meses incluso en ausencia de síntomas; (nunca debemos automedicarnos).

Durante este período se debe desarrollar la psicoterapia para indagar y solucionar los problemas de separación y seguridad que inconscientemente están afectando al sujeto.

En definitiva y aunque el sujeto que lo padece no lo sepa algo teme, algún fantasma empieza a cobrar fuerza en su interior y ante esa amenaza se dispara el mismo miedo, la misma angustia, los mismos cambios fisiológicos y mentales que experimentaríamos ante una amenaza física real.

                  ESTEBAN CAÑAMARES MEDRANO
                    PSICÓLOGO Y SEXÓLOGO
                    COLEGIADO Nº M-09659